Ser un medio de enlace para unir esfuerzos en el desarrollo de medios de almacenamiento de energía en méxico con vinculación entre el sector social, productivo y académico.

El estudio de medios de almacenamiento de energía es uno de los tópicos más explorados en la actualidad, debido a necesidades mundiales. Por ejemplo, de acuerdo a un estudio realizado por el instituto Fraunhofer ISI (investigación en sistemas e innovación) en Alemania, el número de artículos publicados en temas de baterías de litio ascendía a 2000/año en el año 2010, representando un incremento de 300 % en 10 años (Fraunhofer Institut für System und Inovationsforschung ISI, -Technologie-roadmap Lithium-Ionen-Batterien 2030, Karlsruhe 2010). El incremento acelerado en el número de reportes científicos en el área citada es mayormente motivado por el gran desarrollo en teléfonos móviles, la fabricación de autos eléctricos, y el uso de energías renovables que demandan cierto almacenamiento.

Para poder proveer una cantidad constante de energía durante el día para el uso doméstico e industrial, proveniendo de energías renovables como la energía eólica y solar, es necesario contar con un sistema de almacenamiento de energía. Sólo así, por ejemplo en el caso de energía solar, la energía almacenada durante el día puede ser usada durante la noche, cuando no hay luz del Sol. Para esta clase de aplicación existen varios conceptos de dispositivos de almacenamiento que podrían cubrir las necesidades, como es el caso de las baterías de litio (alta capacidad y bajo volumen), supercapacitores (alta potencia instantánea), baterías de flujo (alta capacidad y bajo costo), entre otros. Existen ya varias compañías desarrollando sistemas para almacenar energía para uso doméstico, como es el caso de la compañía Dispatch Energy (vea http://www.dispatchenergy.de/). Para aplicación en teléfonos móviles y autos eléctricos (donde la energía a consumir también puede provenir de fuentes renovables), particularmente las baterías de litio ya se han convertido en un estándar, porque presentan la mayor densidad de carga por unidad de volumen y por unidad de peso entre los diferentes conceptos de baterías.

En México el desarrollo en el área de almacenamiento de energía está teniendo un auge considerable. Desde el 2012 se realiza en el país el International Workshop on Energy Conversion and Storage (IWECS), que este año tendrá su 6ta edición. Por otro lado, desde el 2014 se organiza con éxito en México un evento internacional completamente dedicado a almacenamiento de energía: el congreso -Energy Storage Discussions- ESD (www.ifuap.buap.mx/energysd2014). Éste último foro ha permitido el agrupar a la mayoría de los investigadores en México trabajando en cuestiones relacionadas con almacenamiento. Desde el 2014 se acordó en el trabajar colectivamente para lograr la creación de una red temática que sirva para coordinar esfuerzos. A partir de entonces se han realizado diferentes workshops y conferencias en la UANL, IPN, UAM-I, IER-UNAM, CICY y BUAP, con participaciones cruzadas entre institutos y grupos de investigación. En el ESD 2016 se decidió aplicar finalmente a la creación de una red. En el 2016 se creó el Laboratorio Nacional de Conversión y Almacenamiento de Energía, con apoyo de diferentes instituciones mexicanas con trabajo en almacenamiento de energía.
En este laboratorio nacional se encuentra en trámite una cátedra UNESCO (en México) sobre Sustentabilidad Energética, que incluye muchos elementos de Almacenamiento de Energía. Las Cátedras UNESCO son una especie de Red de colaboración y de fomento a la cultura científica en el área de competencia. También en enero de 2016 se creó por el CLAF (Centro Latinoamericano de Física, con sede en Rio de Janeiro) una Unidad Regional de Energías Renovables, la cual se coordina desde México. El CLAF es una organización regional de la UNESCO.

El trabajo colectivo nacional en materia de almacenamiento de energía, intensificado a partir del ESD 2014, se ha materializado en la red de almacenamiento de energía. Esta red ha sido aprobada en forma oficial por CONACyT el 10 de marzo de 2017.

 
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